Ucrania, entre Rusia y Occidente

Artículo de Abel Riu publicado en Politikon.es el 22/02/2014. Resume perfectamente la situación actual en Ucrania y por qué tanto Russia como la UE tienen tanto interés en el país. Detrás de cualquier conflicto actual siempre nos vamos a encontrar el asunto energético. Ucrania tiene una de las mayores reservas de hulla existentes, lo que la convierte en uno de los mayores exportadores de carbón del mundo. La dichosa energía. Ucrania es, además, el granero de Europa y Rusia, tanto es así que la sequía que sufrió en 2.009 disparó los precios de frutas y grano en la UE.

El artículo original se puede leer aquí.

Ucrania, entre Rusia y Occidente

A menudo se habla de la importancia estratégica de Ucrania y de los intereses que se esconden detrás del conflicto actual que vive el país, el cual durante los últimos tres días se ha saldado con cerca de 80 víctimas mortales y 600 heridos. A la hora de la verdad pero, en pocas ocasiones se llega a abordar cuál es el núcleo de la cuestión en todas sus dimensiones. En este sentido, si hace unas semanas poníamos el foco de atención al mirar de entender las causas internas de las revueltas y manifestaciones que han tenido lugar durante las últimas semanas en Ucrania, hoy nos centraremos en analizar el componente geopolítico de la cuestión ucraniana, con objeto de situar cuáles son los elementos que explican su relevancia como actor regional y que hacen que este país sea un objetivo tan preciado tanto por rusos como por europeos y americanos.

Relaciones energéticas

Con unas importaciones de cerca de 30 miles de millones de metros cúbicos anuales, Ucrania es uno de los mayores importadores de gas del planeta. En consecuencia, es también un mercado muy importante para las exportaciones de gas rusas, las cuales hasta el año 2010 representaban cerca del 100% del total del gas importado por Ucrania. Debido al elevadísimo precio que Kiev y los consumidores ucranianos pagaban por el gas ruso (el cual se incrementó de 240$ por mil metros cúbicos el 2010 hasta más de 400$ el 2012, el más caro de toda Europa), durante los últimos dos años las autoridades del país habían intentado reducir esta dependencia respecto del gas que entraba a Ucrania directamente desde Rusia, buscando maneras para reimportarlo en un precio bastante inferior a través de vías alternativas desde Polonia, Hungría y Eslovaquia. En función del acuerdo del 17 de diciembre entre Kiev y Moscu, Ucrania pasaba a pagar 268,5$ por mil metros cúbicos (una rebaja del 33% respecto del precio anterior), con la implantación de un sistema de precios que estaba previsto se fuera renovando cada cuatro meses mediante negociaciones entre Gapzom y Naftogaz (la empresa estatal ucraniana), pudiendo ser utilizado como elemento de presión de Moscú sobre Kiev. Como consecuencia de este acuerdo, a principios de enero el ahora ex-Ministro de Energía ucraniano Stavitsky anunció el fin de las (re)importaciones de gas desde la UE, afirmando su intención de volver a importar el 100% del gas directamente desde Rusia.

Moscú no sólo es un socio energético clave para Ucrania, sino también para la propia Unión Europea. Rusia es el mayor exportador de gas natural del planeta (con un 14,6% de las exportaciones mundiales de gas natural en 2012), siendo la UE el mayor importador. Un 76% de las exportaciones de gas naturales rusas tienen como destino los países de la UE (sobre todo Alemania -24%- Italia,-11%-, Franca-6%- y el Reino Unido -6%-.) y se da la circunstancia que cerca de un 50% del total de comercio de gas natural entre Rusia y la UE pasa por los gasoductos situados en territorio ucraniano. Teniendo en cuenta que Rusia exporta alrededor del 34% del total de importaciones de gas natural que se consume a la UE (un 25% de su consumo total), aproximadamente un 17% del total de las importaciones de gas de la UE cruza Ucrania.

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Origen de las importaciones europeas de gas (año 2007). Fuente: BP Statistical Review of World Energy, junio 2008.

Como consecuencia de este gran volumen de tránsito, en estos momentos alrededor de un 5% del comercio internacional de gas natural pasa por el sistema de gasoductos que atraviesan Ucrania en su ruta este-oeste. Para Rusia,  fuertes vínculos con Ucrania significan asegurar este suministro hacia Europa, tan fundamental para la economía rusa. La importancia relativa de las exportaciones de hidrocarburos sobre el total de exportaciones rusas pasó del 63% el 2009 al 70,3% el 2012, equivalente nada más y nada menos al 18,2% del total del PIB ruso, lo que da una idea de la dependencia que sufre Rusia en este aspecto. Una dependencia que, teniendo en cuenta las necesidades energéticas de la UE se convierte en mutua, y en la cual el tránsito a través de Ucrania juega un papel clave.

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Red de gasoductos entre la UE y Rusia. Fuente: East European Gas Analysis.

Conscientes de esta excesiva dependencia del tránsito de gas a través de Ucrania, desde hace unos años tanto rusos como europeos se han esforzado en diseñar rutas de transporte alternativas tanto por el Báltico como por el Mar Negro, dibujando una especie de bypass que evite los gasoductos ucranianos y libre de su inestabilidad interna tanto a productores rusos como consumidores europeos. La construcción del gasoducto North Stream, finalizado el 2011 y el cual ha reducido el volumen de tránsito por Ucrania del 80% al 50% actual, y la puesta en funcionamiento del South Stream el 2015 son proyectos que van en esta dirección.

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Trazado de los gasoductos North Stream y South Stream

Mediante la construcción de estas carísimas infraestructuras de transporte que sobrepasan con creces su capacidad de producción anual, Moscú (a través de Gazprom) busca potenciar su papel como socio energético principal de la UE ante la apuesta de Bruselas por suministradores alternativos que reduzcan la importancia de las importaciones rusas, como por ejemplo Noruega, Argelia o Qatar. En el Kremlin también ven con recelo proyectos como el gasoducto TAP, con el cual la UE pretende obtener gas del Mar Caspio sin pasar por Rusia (ni por Ucrania). Aparte de reducir su dependencia energética respecto del gas ruso, con su política la UE pretende evitar sufrir las consecuencias de episodios como las “guerras del gas” entre Kiev y Moscú de 2006 y 2009, y también obtener una mayor capacidad de maniobra en las negociaciones en cuanto a los precios gracias a la diversificación de proveedores.

Comercio exterior

Sus 45 millones de habitantes y un PIB de 245 miles de millones de euros (PPC) hacen de Ucrania la segunda economía más importante entre las antiguas repúblicas soviéticas, basada en gran medida en las exportaciones de hierro y acero, productos químicos, cereales y maquinaría pesada. Rica en recursos naturales y con una extensión que hace que sea el segundo país más grande del continente europeo después de Rusia, Ucrania comparte frontera con cuatro Estados miembros de la UE. Por todos estos motivos, Kiev es un socio comercial muy atractivo para Bruselas. Se da la circunstancia pero que para Moscú Ucrania no sólo es un socio atractivo sino también necesario y clave para varias de sus industrias. Según cifras de 2012, Rusia es el principal destino de las exportaciones ucranianas con un 25,6% del total, y Ucrania es un proveedor clave de productos para la economía rusa (5,6% del total de las importaciones, sólo por el detrás de la China y Alemania). La importancia de Ucrania como socio comercial para su vecino oriental se hace visible sobre todo en sectores como por ejemplo el de los artículos de hierro y acero (de la cual Ucrania es uno de los principales exportadores mundiales) en el cual representa un 38% del total de importaciones rusas. Por su parte, Rusia es el origen de nada más y nada menos que un 32% de las importaciones de Ucrania, lo que da una idea del nivel de interconexión que existe actualmente entre ambos países en el ámbito comercial, particularmente los procesos de fabricación compartida existentes en sectores como el aeronáutico o el militar.

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Principales destinos de las exportaciones ucranianas en 2012. Fuente: International Trade Center.

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Principales orígenes de las importaciones ucranianas en 2012. Fuente: International Trade Center.

A pesar de que la UE es un mercado mucho más grande y rico que la zona comercial a la cual Ucrania está acostumbrada, al integrarse en un espacio de libre comercio como el que proponía el Acuerdo de Asociación la mayor parte de las exportaciones ucranianas sufrirían como consecuencia de la mayor calidad de los productos fabricados a la UE. Por ahora, los productos ucranianos son simplemente mucho más competitivos (y necesarios) en el mercado ruso y post-soviético que en el de la UE. Más de un 40% de los productos ucranianos exportados tienen como destino los países de la CEI (Comunidad de Estados Independientes, organización internacional que agrupa todas las antiguas repúblicas soviéticas a excepción de Georgia y los países Bálticos), mientras que los productos exportados hacia la UE apenas llegan al 30%. Los otros dos grandes destinatarios son Egipto y Turquía.

En tanto que miembros de la CEI, Rusia y Ucrania forman parte de una zona de comercio en la cual el nivel de aranceles es bastante reducido. Durante el último año, tanto Vladimir Putin cómo miembros del gobierno ruso advirtieron en varias ocasiones que la entrada de Ucrania en una zona de libre comercio con la UE comportaría una entrada masiva de productos europeos al mercado ruso, afectando a la competitividad interna de la producción nacional, con lo que Rusia se vería según ellos obligada a aplicar aranceles más elevados para los productos importados de Ucrania. De las palabras se pasó a los hechos, y a medida que se acercaba la fecha prevista para la firma del Acuerdo de Asociación entre Kiev y Bruselas, Rusia fue modificando sus regulaciones comerciales en cuanto a las importaciones desde Ucrania (sobre todo a partir de agosto de 2013), una política que durante el transcurso de 2013 provocó una caída de 1.4 miles de millones de dólares en las exportaciones ucranianas hacia Rusia.

El nivel de dependencia de la economía ucraniana respecto de la rusa es similar a la que existe actualmente en los países del Europa Central (Eslovaquia, Polonia, la República Checa y Hungría) respecto a Alemania. Esta dependencia se ha incrementado sustancialmente desde la entrada de estos a la UE. A diferencia de los países del grupo Visegrad (Europa Central), donde en buena parte de los casos son empresas controladas total o parcialmente desde Alemania las que controlan la producción nacional (existen nada más y nada menos que 7000 compañías con capital alemán operando en Hungría, un país que apenas llega a los 10 millones de habitantes), en el caso de Ucrania la importancia relativa de la producción hecha por las empresas nacionales dirigidas desde el mismo país es muy superior, tratándose normalmente de grandes conglomerados industriales, como Metinvest. Con algunas excepciones (sobre todo durante la presidencia de Viktor Yushchenko entre 2005 y 2010), hasta ahora la política de los respectivos gobiernos ucranianos ha sido bastante restrictiva en cuanto a la entrada de capital extranjero al país, sobre todo con objeto de proteger los intereses de los oligarcas, los cuales dominan totalmente el panorama industrial ucraniano.

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Porcentajes de importaciones y exportaciones con Alemania sobre los respectivos totales nacionales. Fuente: elaboración propia con datos del International Trade Center.

En este sentido, con la firma del Acuerdo de Asociación uno de los objetivos principales de Bruselas era contribuir a cambiar la inclinación comercial ucraniana del este hacia el oeste, en perjuicio de Rusia y en beneficio sobre todo del capital alemán, el más presente y activo a los antiguos Estados satélite de la URSS en la Europa Central. En cuanto a la Unión Aduanera impulsada por Rusia, Vladimir Putin probablemente es consciente que la incorporación de Ucrania a esta es una posibilidad totalmente descartable dado el fuerte rechazo que Rusia genera entre buena parte de la población occidental del país. Así, su objetivo no es otro que parar la integración de Ucrania en el espacio económico europeo con objeto de mantener un statu quo actual en el que Kiev oficialmente se mantiene en tierra de nadie y mantiene una diplomacia “multi-vector”, pero que de facto depende fuertemente de Rusia sobre todo en los sectores energético y comercial.

Dependencia financiera

La situación financiera de Ucrania a corto plazo es una bomba de relojería. El gobierno ucraniano tiene necesidades de financiación urgentes, y durante los 18 meses próximos tiene que hacer frente además de 17 mil millones de dólares en concepto de facturas por el gas y pagos de deuda. Incluyendo el sector privado, Ucrania afronta pagos de deuda por valor de más de 60 miles de millones de dólares durante los 12 meses próximos, cerca de un tercio de su PIB nominal. Con una divisa (la grivna) que durante los últimos meses ya se ha devaluado un 10,6% (llegando hasta los 12,5 grivnas por euro, unos niveles que no se veían desde la crisis financiera de 2008), las perspectivas son todavía más negativas. De haberse firmado, el Acuerdo de Asociación venía acompañado de un crédito del FMI para ayudar Ucrania a hacer frente a los vencimientos de la deuda, el cual tenía como condición la aplicación de duras reformas internas, particularmente respecto al mercado laboral y al control de la deuda pública. Con la negativa de última hora a firmar el Acuerdo de Asociación y la vista puesta (por aquel entonces) en las elecciones presidenciales de 2015, la única alternativa posible para Víktor Yanukóvich era negociar un crédito de emergencia con Rusia, acordado el pasado 17 de diciembre. El importe finalmente fue de 15 mil millones de dólares, una operación mediante la cual Moscú reforzaba todavía más su papel como banquero del gobierno ucraniano.

Otros factores

A la dependencia de Ucrania respeto Rusia en cuanto a comercio, energía y deuda se le suman, por un lado, los vínculos militares entre los dos países, los cuales tienen su máximo exponente en la presencia de la base de la flota rusa del Mar Negro al puerto de Sebastopol (Crimea), con un contrato de alquiler que en 2010 fue renovado hasta el 2044. De la otra, hay que recordar también los lazos que buena parte de la población oriental y meridional de Ucrania (sobre todo a zonas como por ejemplo Crimea, Donetsk o Odessa) tiene con el vecino oriental, con minorías rusas que rondan entre el 17,6% y el 58% en función de la región, aparte de una población ucraniana étnica que en aquellas regiones utiliza mayoritariamente el ruso en su vida diaria y que en los ámbitos afectivo, cultural e informativo sigue en buena medida conectada al mundo ruso. Por último, el simbolismo que Ucrania tiene para Rusia como “cuna” de la nación rusa (Kiev fue la capital y centro del primer estado ruso-eslavo oriental) también juega su papel. Para algunos rusos (y sobre todo para el Kremlin) Ucrania es un territorio sobre el cual Moscú tiene un derecho de control e influencia legítimo basado en la historia, y parte de su política hacia este país se basa en esta interpretación imperialista, sobre todo en un momento en el cual Rusia empieza a resurgir como potencia con aspiraciones de jugar un papel importante en el nuevo orden mundial multipolar, intentando reconstruir su espacio de influencia económica y política (sobre todo en la esfera post-soviética) con iniciativas como por ejemplo la Unión Euroasiática o la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva.

Perspectivas

Todos los factores mencionados sirven para describir la importancia estratégica y simbólica que Ucrania tiene para el Kremlin. Es precisamente esta importancia de Ucrania para Moscú la que explica en buena medida el interés de la UE y los EE.UU. en arrancarla de su órbita, basando su apuesta en el apoyo que tienen en el oeste del país y la hostilidad que inspira Rusia en aquellas regiones, sin tener demasiado en cuenta las consecuencias que un cambio de orientación tan brusco podría comportar a escala interna para los ucranianos y para su economía.

Ni Bruselas ni Washington parecen muy preocupados tampoco por la complejidad étnica de Ucrania y su histórica división, en un contexto en el cual cualquier movimiento político repentino puede comportar consecuencias imprevisibles, como se ha demostrado durante las últimas semanas. Para evitar el riesgo de rotura (y para intentar obtener concesiones tanto de la UE como Rusia) y más allá de la retórica europeísta de algunos sectores, desde su independencia el 1991 los sucesivos gobiernos ucranianos han llevado a cabo una política exterior en gran medida pragmática y multi-vector. Una política que durante los últimos años ha venido condicionada por el renovado interés de la UE a estrechar lazos económicos y comerciales con sus vecinos orientales mediante el llamado Eastern Partnership, una iniciativa lanzada el 2009 a propuesta de los Ministros de Asuntos Exteriores polaco (Radoslaw Sikorski) y sueco (Carl Bildt), conocidos por sus posicionamientos hostiles con Rusia. En este sentido, el Eastern Partnership parece una iniciativa hecha ad hoc para hacer frente a la posibilidad de expansión de la Unión Aduanera hacia antiguas repúblicas soviéticas como por ejemplo Moldavia, Ucrania, Georgia o Azerbayán, tratando a la vez de extender la esfera de influencia de la UE en la Europa Oriental y el Cáucaso Sur. Por su PIB, población e importancia estratégica Ucrania es el premio gordo, y es por eso que tanto europeos como rusos están haciendo todos los esfuerzos posibles para seducir (o forzar) a Kiev, aspirando unos a cambiar el statu quo actual y los otros a mantenerlo tal como está.

La situación de grave crisis política de las ultimas semanas -llegando incluso a una situación de caos y ausencia parcial de gobierno durante las últimas horas- ha sido vista desde el primer momento por la UE y los EE.UU. como una oportunidad para forzar un cambio de presidente y de orientación geopolítica en Ucrania, como lo demuestran unas grabaciones telefónicas interceptadas entre altos mandatarios tanto europeos como americanos en las que dibujan cuál tendría que ser la composición del futuro gobierno ucraniano después de unas hipotéticas elecciones. El acuerdo del pasado 17 de diciembre se consideró en su momento como una victoria momentánea para Moscú, manteniendo en su momento el pulso y dejando claro que llegaría hasta donde haga falta con tal de no perder un socio tan importante por sus intereses. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos dos días suponen un cambio radical en la situación. Hoy mismo va a ser elegido un nuevo gobierno con los dos tercios de los diputados que quedan en el parlamento y es de esperar que se convoquen elecciones para abril o mayo, mientras el futuro de Yanukóvich y de las regiones del sur y este sigue en el aire. La guerra entre Rusia y occidente por el control de Ucrania continúa.

Abel Riu es Licenciado en Ciencias Políticas por la UB, y Máster en Política Estudios Internacionales por la Universidad de Uppsala. Es investigador en prácticas en el Instituto IDEA, editor de Extramurs.cat y autor del blog Eurasiacat.

Bonus

En la entrada original, los lectores postean causas adicionales que explican el interés Euro/Ruso en Ucrania a tener muy en cuenta:

Dice el usuario andresrguez que”Ucrania es la extensión agrícola más grande de la UE y que la sobreproducción de alimentos y la sequía que pasó en los últimos años, fueron las responsables de la subida y bajada de precios de los alimentos.”. Y luego lo explica maravillosamente en esta entrada de su blog ¿Están aquí las temidas “Guerras del Hambre“?

Apuntaré parte del texto de comentarios de su blog (que recomiendo lean):

El 55% del territorio de Ucrania (de una extensión de 603.700 kilómetros cuadrados) está dedicada a la agricultura, lo que hizo que en 2012 junto con Paraguay fuera uno de los países con mayor crecimiento agrícola, con una capacidad de en la que la industria agrícola ucraniana produce dos veces tanto como se consume por el mercado nacional, algo que sabía muy bien la URSS, ya que Ucrania era el granero de la URSS al suministrarle el 25% del grano de la Unión Soviética*. Y hoy lo es de media Europa y medio mundo, algo que va en aumento.

Principalmente, Austria compra manzanas ucranianas, mientras que Polonia es el principal consumidor de centeno ucraniano. Egipto y España fueron los mayores compradores de trigo ucraniano. Unos tres cuartos de cebada ucraniana se exportan a Arabia Saudí.

A finales de diciembre de 2012, el Financial Times señaló el potencial de Ucrania en trigo, cebada, maíz y semillas de girasol. Además, en 2011, Ucrania se unió a los tres principales exportadores de grano del mundo. Un año antes – en 2010 – quedó cuarta en la lista de los principales exportadores de grano, tras EE.UU., la UE y Canadá. Además, Ucrania se sitúa actualmente en el número uno en las exportaciones de cebada globales.

Adicionalmente, este país de Europa el Este se convirtió en el tercer mayor proveedor de maíz del mundo en 2011, superando a Brasil y siendo el segundo finalista tras EE.UU. y Argentina. En 2012, China – el mayor consumidor de maíz del mundo – importó maíz ucraniano por primera vez.

Basta decir que en 2011, Ucrania pasó a ser el mayor exportador de girasol del mundo, según Erste Bank. El principal consumidor de aceite de girasol de Ucrania es la India, que adquiere en torno a un cuarto de la exportación de aceite de girasol ucraniano, según Ukragroconsult.

En agosto de 2012, Ucrania fue el cuarto mayor productor de patata del mundo. Actualmente, el país es el quinto mayor productor de nueces del mundo (datos del informe FAOSTAT).

PR Newswire

Un detalle de la importancia de Ucrania en la agricultura fue la crisis alimentaria de 2010, cuando los precios de las materias primas alimentarias se multiplicaron por la sequía en 2009 que afectó a Rusia, Kazajstán y Ucrania.

Como resultado de ello, al año siguiente donde hubo una buena cosecha, Ucrania propuso a la ONU la creación de una reserva de grano mundial como colchón a las fluctuaciones de los precios de grano en caso de sequía.

6 comentarios en “Ucrania, entre Rusia y Occidente

  1. Me quedo con dos fragmentos de este escrito:

    1) «Sus 45 millones de habitantes y un PIB de 245 miles de millones de euros (PPC) hacen de Ucrania la segunda economía más importante entre las antiguas repúblicas soviéticas, basada en gran medida en las exportaciones de hierro y acero, productos químicos, cereales y maquinaría pesada. Rica en recursos naturales y con una extensión que hace que sea el segundo país más grande del continente europeo después de Rusia, Ucrania comparte frontera con cuatro Estados miembros de la UE. Por todos estos motivos, Kiev es un socio comercial muy atractivo para Bruselas. Se da la circunstancia pero que para Moscú Ucrania no sólo es un socio atractivo sino también necesario y clave para varias de sus industrias. Según cifras de 2012, Rusia es el principal destino de las exportaciones ucranianas con un 25,6% del total, y Ucrania es un proveedor clave de productos para la economía rusa (5,6% del total de las importaciones, sólo por el detrás de la China y Alemania). La importancia de Ucrania como socio comercial para su vecino oriental se hace visible sobre todo en sectores como por ejemplo el de los artículos de hierro y acero (de la cual Ucrania es uno de los principales exportadores mundiales) en el cual representa un 38% del total de importaciones rusas. Por su parte, Rusia es el origen de nada más y nada menos que un 32% de las importaciones de Ucrania, lo que da una idea del nivel de interconexión que existe actualmente entre ambos países en el ámbito comercial, particularmente los procesos de fabricación compartida existentes en sectores como el aeronáutico o el militar».

    2) «Todos los factores mencionados sirven para describir la importancia estratégica y simbólica que Ucrania tiene para el Kremlin. Es precisamente esta importancia de Ucrania para Moscú la que explica en buena medida el interés de la UE y los EE.UU. en arrancarla de su órbita, basando su apuesta en el apoyo que tienen en el oeste del país y la hostilidad que inspira Rusia en aquellas regiones, sin tener demasiado en cuenta las consecuencias que un cambio de orientación tan brusco podría comportar a escala interna para los ucranianos y para su economía.

    »Ni Bruselas ni Washington parecen muy preocupados tampoco por la complejidad étnica de Ucrania y su histórica división, en un contexto en el cual cualquier movimiento político repentino puede comportar consecuencias imprevisibles, como se ha demostrado durante las últimas semanas. Para evitar el riesgo de rotura (y para intentar obtener concesiones tanto de la UE como Rusia) y más allá de la retórica europeísta de algunos sectores, desde su independencia el 1991 los sucesivos gobiernos ucranianos han llevado a cabo una política exterior en gran medida pragmática y multi-vector. Una política que durante los últimos años ha venido condicionada por el renovado interés de la UE a estrechar lazos económicos y comerciales con sus vecinos orientales mediante el llamado Eastern Partnership, una iniciativa lanzada el 2009 a propuesta de los Ministros de Asuntos Exteriores polaco (Radoslaw Sikorski) y sueco (Carl Bildt), conocidos por sus posicionamientos hostiles con Rusia. En este sentido, el Eastern Partnership parece una iniciativa hecha ad hoc para hacer frente a la posibilidad de expansión de la Unión Aduanera hacia antiguas repúblicas soviéticas como por ejemplo Moldavia, Ucrania, Georgia o Azerbayán, tratando a la vez de extender la esfera de influencia de la UE en la Europa Oriental y el Cáucaso Sur. Por su PIB, población e importancia estratégica Ucrania es el premio gordo, y es por eso que tanto europeos como rusos están haciendo todos los esfuerzos posibles para seducir (o forzar) a Kiev, aspirando unos a cambiar el statu quo actual y los otros a mantenerlo tal como está».

    Muchas gracias por difundir el escrito de Abel… Me gusta la delicadeza con la que tocó el tema.

    • De nada. El texto resulta, con diferencia, el mejor análisis que he leído en español de la situación actual de Ucrania. Qué menos que compartirlo.

      Tengo la sensación de que detrás de cada conflicto actual lo que se encuentra es la lucha por la energía. Nuevamente en el caso de Ucrania, el artículo me permitió comprobar que es una potencia extractora del carbón que tanto necesita ahora Alemania y que lleva dos años de peleas con Rusia por esta fuente.

      • Agradecido de que me contestaras, quisiera remitirte a mi opinión sobre lo que se está viviendo en Venezuela (donde vivo): http://jsaaopinionpersonal.com/2014/02/13/venezuela/

        Sé que es cambiar el tema bruscamente, pero en verdad me gustarías que lo leyeras y me dijeras que opinas. Sólo tomé una cuestión a considerar, pero creo que a partir de allí pueden pensarse algunas otras cuestiones al respecto… Gracias por tu atención, ya me he suscrito a tus nuevas entradas.

  2. Venezuela es un país que me trae muy agradables recuerdos. Y me causa cierta lástima ver la situación que está sufriendo ahora mismo.

    Tu amado país está sufriendo una crisis energética de fondo. Ya en 2012, la exportación de petróleo cayó un 3% y probablemente en este año pasado todavía más (no hay datos contrastados todavía). Por otra parte, cada vez más extrae crudo del tipo “extrapesado” del cual se extrae menos energía que de los otros, lo que hace disminuir también los ingresos por barril. O sea, que ahora vendéis menos petróleo y de menor calidad que hace unos años. Esto significan menos ingresos para las arcas estatales y, dado el peso que tiene el petróleo sobre el presupuesto general de tu gobierno, significan problemas. No creo que los actuales sean los más graves que vendrán a 5-10 años vista.

    Tienes casos actuales de los que se habla muy poco como Yemen que es el reflejo de en lo que os podéis convertir si no se toman medidas adecuadas.

    Tal y como veo a la civilización ahora mismo, es un enfermo. La economía son los síntomas (fiebre, mareos, vómitos,…) y es lo que los estados están tratando, de mejor o peor manera. Y es cierto: todos los indicadores económicos nos dicen que hay algo que no marcha bien. ¿Qué es? Se nos olvida que tratar los síntomas no es tratar la enfermedad que no es otra si no la escasez energética: sin energía no hay crecimiento económico REAL posible.

    Tienes muchísima más información sobre la crisis energética en el excelente blog http://crashoil.blogspot.mx/ que yo que tú no perdería de vista.

    Si quieres dos artículos en concreto que hablen de tu país:

    http://crashoil.blogspot.mx/2014/02/guerras-de-prestado.html
    http://crashoil.blogspot.mx/2013/09/la-bancarrota-petrolifera.html

    Un abrazo,
    B

    • Ya que he visto la neutralidad que te caracteriza, me confiaré a tu consejo y no dejaré de leer los artículos que me recomiendas. Muchísimas gracias por responder de esta forma tan informativa, casi me siento avergonzado de sólo haber contemplado el lado más polémico del asunto en mi escrito. Saludos y también te mando un abrazo.

      • No es neutralidad. Es más bien hastío o hartazgo de ver que no importa quien gobierne porque todos se acaban equivocando en considerar la energía como una pequeña parte de la economía y no al revés. Me pregunto si de aquí a unas décadas el dinero se podrá quemar para generar la energía que necesitamos para crecer económicamente. 😉

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