Esta crisis económica NO acabará nunca

Fotografía de Antonio TurielDentro de los que considero “gurús” españoles de la crisis energética, sigo a AMT (Antonio Turiel) desde el 2.010 aproximadamente.  Antonio es físico y matemático además de investigador en el instituto de las Ciencias del Mar del CSIC. Lleva bastantes años argumentando que detrás de la crisis económica lo que subyace es otra energética.

Publicó este artículo en junio del 2.010 en su blog http://crashoil.blogspot.com.es (se puede consultar el artículo aquí). No me he podido resistir tampoco a publicar también una entrada más reciente referida a esta misma entrada donde, casi 4 años después se van confirmando las profecías apocalípticas (¿o no tanto?) de la primera.

Pero para comenzar, nada mejor que hacerlo con la intervención de Antonio en el programa de TV3 (Televisión de Cataluña) en el programa Singulars bajo el título de “Condenados a Decrecer”. Es casi imprescindible verla para entender su visión de la interrelación entre economía y energía.

Documental: Condenados a decrecer

(Subtítulos en Español)

Digamos alto y claro: esta crisis económica no acabará nunca

Queridos lectores:

Hemos hablado de ello fragmentariamente en algunos posts y en sus subsecuentes comentarios, pero creo que es importante poner algunas piezas del puzzle juntas y mostrar de manera fehacientemente lo que a estas alturas es un hecho: esta crisis económica en la que estamos inmersos no se acabará nunca, o no por lo menos dentro del presente paradigma económico conocido como capitalismo.
La gráfica de la izquierda (elaborada con datos de la Agencia Internacional de la Energía, IEA, y del Departamento de Energía de los EE.UU., EIA, y extraída del informe mensual Oil Watch deThe Oil Drum) muestra la producción mensual de petróleo crudo durante los últimos 8 años (expresada como el promedio de millones de barriles diarios). Como ven, a pesar de algunos altibajos la cantidad de petróleo crudo extraído de las profundidades de la Tierra permanece más o menos constante desde el año 2005. Los años precedentes (no mostrados en esta gráfica) desde el shock petrolero de principios de los 80 habían visto un crecimiento imparable de la extracción, a un ritmo de casi un 2% cada año. Pero desde 2005 algo se torció. La producción de los nuevos campos que entraban en operación apenas servía para cubrir la pérdida de producción de los campos en activo. Esto es un hecho: estamos en la meseta oplateau de la extracción de petróleo crudo, y en cualquier momento comenzará el declive, ya que desde los 80 se descubre menos petróleo del que se consume y esto tarde o temprano implicará que la producción comenzará a bajar. ¿Cuándo? SegúnITPOES (think-tank de la industria británica, del que ya hemos hablado aquí) el declive comenzará hacia 2015. Se ha de destacar que el petróleo crudo no es todo el petróleo que se produce en el mundo, pero sí la mayor parte (unos 75 millones de barriles diarios -Mb/d). Hay otros 10 Mb/d que provienen de las arenas bituminosas, de los líquidos del gas natural y de los biocombustibles, pero no hay que dejarse engañar. En primer lugar, porque estamos hablando de petróleo sintetizado usando otras fuentes energéticas (típicamente gas natural), con las consecuentes pérdidas de energía durante la conversión. Como tampoco vamos sobrados de gas pero faltan aún 15 años para su cénit, estas fuentes alternativas de petróleo significan simplemente una estúpida huida hacia adelante, una manera de ocultar una cruda y dura realidad; pero es que además ya están casi al límite de su capacidad de producción y no podrán retardar por más tiempo el declive del petróleo. En segundo lugar, la capacidad calorífica de estos “petróleos” es sólo un 70% del original, así que en cierto modo estamos dando gato por libre. ¿No ha notado que su coche últimamente tira menos? Es normal, por una normativa europea los carburantes que se comercializan en la UE han de tener un mínimo de un 5% de biocombustible. De algún modo hay que dar salida a ese “petróleo” de pacotilla que sintetizamos, pero no es tan bueno como el original… El hecho de que la producción de petróleo no crezca no significa que nos estanquemos en nuestro consumo, lo cual de por sí ya sería bastante malo. En realidad decrecemos. Fíjense en la gráfica de laderecha. La ha elaborado Stuart Staniford a partir de datos de la IEA y de la EIA, y los publicó en su blog Early Warning (buscar artículo “US economic recovery in the era of inelastic oil“). La línea azulada de arriba representa el consumo de la OCDE, la morada que sube a toda mecha desde abajo representa básicamente China y la India. Hasta la línea vertical son datos del pasado, comprobados; a partir de ahí es la proyección de Stuart Staniford a partir de la tendencia actual. La realidad es que China, la India y otros países con economías más dinámicas y mayor potencial de crecimiento están aumentando más su consumo que nosotros, porque con su crecimiento les cuesta menos pagar facturas petroleras más elevadas. Y como desde 2005 éste es un juego de suma cero, lo que ellos suben nosotros lo tenemos que bajar. En concreto, a un ritmo del 3% anual. Los últimos datos de Oil Watch confirman que los países de la OCDE (España también) han perdido más de un 15% de consumo de petróleo respecto a 2005. O sea que básicamente estamos en una situación de disminución rápida del consumo de energía, no buscada ni pilotada, sino forzada y repentina. Según datos de la EIA, el petróleo representa el 33% de la energía primaria consumida en elmundo, aunque este porcentaje varía de unos países a otros; en España es el 48%, casi la mitad. Por tanto, con la caída en estos últimos 5 años de más del 15% de nuestro consumo de petróleo en España hemos reducido nuestro consumo de energía primaria en un 8%, aproximadamente; más de un 1.5% anual. Estimar el impacto sobre nuestra energía consumida se hace más complicado a medida que el porcentaje de petróleo que perdemos se hace más grande y que su precio aumenta, ya que para producir y mantener las otras fuentes de energía hace falta petróleo (para los compresores de los martillos neumáticos que se usan en minas remotas, para la maquinaria que mantiene las presas y los aerogeneradores, etc, etc). De hecho, el petróleo tiene impacto en todo, por su gran variedad de usos (plásticos, fibras sintéticas, reactivos químicos para fármacos, industria alimentaria, etc) y como fuente de energía fundamental en la operación de maquinaria de todo tipo (coches, camiones, grúas, aviones, excavadoras, barcos, tractores, aplanadoras, etc). La realidad es que toda la actividad económica depende del petróleo en particular y de la energía en general. Por definición, energía es la capacidad de producir trabajo. Trabajo útil que se aprovecha para transformar materiales y crear productos, trasladar mercancías y gente, producir luz, calor o frío, etc. Incluso las tecnocráticas economías basadas en los servicios han de finalmente servir a algo tangible, y los sobrecostos del petróleo y de la energía también les repercuten en igual medida que a los otros sectores de la economía. La correlación entre consumo de energía y PIB es tan bien conocida que la IEA suele publicar una gráfica del estilo de la que sigue a estas líneas en cada World Energy Outlook que publica (el de esta gráfica es del WEO 2004). En el eje de las ordenadas (vertical) se ve el consumo total de energía del mundo, expresado en millones de toneladas de equivalente de petróleo. En el eje de las abscisas (horizontal) se ve el PIB del mundo, expresado en paridad de poder de compra. Lo mejor del caso es que la fuerte conexión entre las dos variables mostrada por esta curva se mantiene incluso en las recesiones económicas. Tenemos por tanto que:

  • Para crecer económicamente necesitamos crecer nuestro consumo de energía. A la inversa, si nuestro consumo de energía decrece nuestro PIB se contrae en igual manera.
  • Debido al estancamiento de la producción de petróleo, a un efecto de sincronización con las otras fuentes de energía conocido como La Gran Escasez, y al crecimiento de otras economías emergentes estamos condenados de manera inexorable a reducir nuestro consumo de energía y a un ritmo bastante rápido (en el caso de España, un 1.5% anual como mínimo).

¿Cuál es por tanto la conclusión? Que nuestra economía está condenada a decrecer, y a un ritmo rápido. Es importante entender esto: es un fenómeno conocido, entendido e inevitable. De hecho, es un concepto manejado en instancias gubernamentales, como hemos comentado en numerosos posts. Sin embargo, los poderes gubernamentales no pueden reconocer abiertamente este hecho por las consecuencias políticas que comporta, y por eso la tendencia es a intentar buscar soluciones que no existen en vez de replantear el problema. La pregunta no es, por tanto, si vamos a seguir decreciendo económicamente, sino hasta cuándo. La respuesta es que decrecer económicamente, entendido como una disminución del PIB, es irrelevante. Hemos confundido el fin con los medios; el PIB es una abstracción de la riqueza colectiva de un país, que se supone que de algún modo está conectado con el bienestar de sus gentes. Lo que se busca es maximizar el bienestar, no un índice complejo y en ocasiones absurdo. Por tanto, tan pronto como abandonemos la orientación economicista y nos centremos en lo verdaderamente relevante empezaremos a ir mejor. Lo peor que podríamos hacer es centrarnos en mantener un sistema económico que cada vez será más disfuncional por falta de energía y de materias primas para impulsar un consumo desaforado que nos inmole en el altar del crecimiento económico, soñando con la recuperación económica que nunca va a llegar y que creará un empleo que no va a existir jamás. No entender esto, obstinarse en seguir este camino, sólo nos lleva a un sitio conocido: el colapso.

Salu2,
AMT

El dogal

(Publicado en enero del 2.014 en el mismo blog. Entrada original aquí).

El año 2014 depara algunas desagradables sorpresas en materia fiscal para los españoles, y particularmente en materia energética. Por una parte, el temido déficit de tarifa eléctrica llega ya a la exorbitante cifra de 30.000 millones de euros. Delante de lo abultado de este número (representa un 3% del PIB oficial de España) el Gobierno estuvo a punto de aceptar una nueva subida del recibo de la luz, esta vez del 11%, que al final redujo al 2,5% con una revisión del sistema de subastas que se utiliza para fijar el precio. El problema con el déficit seguirá coleando durante mucho tiempo hasta que se acepte reestructurar esta inasumible deuda, gracias a la cual se está justificando tanta sobrerregulación en el sector eléctrico con consecuencias que a largo plazo serán funestas (como por ejemplo las excesivas trabas al autoconsumo). Menos publicitadas, sin embargo, se han tomado otras medidas que afectan muy en particular al mercado de los combustibles. Por ejemplo, desde el 1 de Enero el Estado ya no paga la subvención a los biocombustibles que por ley sigue siendo obligatorio incorporar a la gasolina y el diésel, con lo que al error de utilizar los biocarburantes se le añade la obligación del pago de su coste a los distribuidores. Dado los márgenes decrecientes con los que trabajan los distribuidores este sobrecoste se acabará trasladando más temprano que tarde al consumidor, inhibiendo aún más el consumo (que en España ha caído más de un 25% desde los máximos de 2008) y retroalimentando la espiral deesta crisis que no acabará nunca. En este caso el Estado no aumenta la recaudación pero disminuye el gasto, endosándoselo a los consumidores en un producto cuya demanda es bastante inelástica (es decir, que no cambia mucho al margen del precio) hasta que la propia demanda resulta en parte destruida. Pero al margen de esta medida se contemplan otras que sí que van dirigidas al aumento de la recaudación. Especialmente onerosa será la obligada transposición de la Directiva Europea 2012/27 que fuerza, entre a otras cosas, a una disminución del consumo de energía primaria en España de un 1,5%  anual de 2014 a 2020 (un 9% en todo ese período con respecto al valor de 2013),  para cumplir con el Objetivo 2020 (cuyafalta de realismo comentamos también en estas páginas). Es curioso ver como las medidas que se discuten en los foros especializados se concentran sobre las medidas que afecta al sector residencial, sin tener en cuenta que en España más del 50% de la energía primaria se consume en forma de petróleo. Y efectivamente el Gobierno ya ha sondeado a las distribuidoras de combustibles sobre cómo se tendrían que implementar esas medidas de disminución de consumo, puesto que la Directiva deja claro que se tendrán que usar sistemas de medición y control. Dentro de las diversas medidas posibles para disminuir el consumo se contempla explícitamente elevar la fiscalidad de los carburantes cuando se rebasen ciertos topes de consumo en las gasolineras (como clarifica una presentación del Ministerio de Hacienda). Aún no se ha decidido el esquema y son muchos los sectores afectados, no sólo el petrolífero, pero lo único que está claro es que a más tardar en Abril de este año el Gobierno debe tener un plan preparado para presentar a Europa, explicando cómo se va a conseguir tamaña reducción. Cabría preguntarse si en el caso concreto de España, debido a la gran disminución de su consumo de energía, se necesita una reducción adicional de otro 9%, pero al directiva deja claro que el año de referencia es el 2013, con lo que España cumpliría con creces la marca del 2020, eso sí, con una recesión económica como no se había conocido en décadas. Tendremos que esperar hasta Abril para saber qué forma toma este plan de ahorro forzoso… La opción de aumentar la recaudación es la más natural para el Gobierno, porque aparte de ser fácil de implementar aumenta los ingresos en un momento crítico para España. De hecho, en otros sectores, al amparo de Directivas Europeas, se han tomado recientemente medidas de aumento drástico de la fiscalidad. Es el caso por ejemplo del nuevo impuesto sobre gases fluorados, instrumento para inhibir el uso de gases con un gran potencial de efecto invernadero en los equipos de refrigeración, sobre todo industriales (como se explica de manera sencilla en este enlace). El Gobierno justifica este nuevo impuesto por razones ecológicas, aunque dado lo desproporcionado de la tasa (que llega a suponer 10 veces el precio del gas) y la falta de alternativas que se puedan implementar en tiempo razonable (lean este enlace y sobre todo sus comentarios), unido al anuncio hecho desde Europa de que revisarán la Directiva por las dificultades de aplicación, hace que más de uno vea en la celeridad con la que el Gobierno español ha aprobado este impuesto un mero afán recaudatorio que fomenta el contrabando y el trapicheo sin control que puede llevar a la ruina a muchas pequeñas y medianas empresas, e incluso a restaurantes y supermercados ya que los costes reales se adivinan superiores a los 140 millones de euros estimados por el Ministerio. Teniendo en cuenta que en el caso del decreto de eficiencia energética que comentábamos antes desde el Ministerio se contemplan también tipos impositivos muy elevados para conseguir inhibir el consumo a ese 1,5% anual, es probable que se provoquen efectos similares. Y, como digo, eso no sólo afecta al petróleo sino a toda forma de energía y todo consumidor, grande o pequeño, de la misma. Un dogal es un tipo de nudo que se utiliza para manejar un animal, atándole la boca y el cuello. También designa en castellano el nudo corredizo con el que se ahorca a los malhechores. El Gobierno está a punto de ligar con un fuerte dogal diversos sectores económicos españoles para intentar conducir al país por la senda de la eficiencia energética. Estrecha senda, porque un mal paso y en vez de conseguir eficiencia energética se obtendrá descenso energético, sí, pero ocasionado por una fuerte reducción de la actividad económica y no por una verdadera mejora de la eficiencia energética (algo que los defensores de la ridícula teoría del peak demand parecen no comprender). Y si se da ese mal paso el dogal con el que se fuerce ahora la economía española puede pasar de bozal a soga de ahorcado.

Salu2,

AMT

Para reflexionar…

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7 comentarios en “Esta crisis económica NO acabará nunca

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  3. Esta crisis no acabará nunca… pero no será por los recursos. En España esta crisis no terminará nunca, pero será debido a la corrupción y a los derechos adquiridos por los políticos. Es decir:
    1) La corrupción política y el malgasto que se hace en obras, nos ha llevado a gastar muchísimo más de lo necesario, y muchísimo más de lo que podemos pagar.
    2) Después, para ganar líquido, los políticos han ido malvendiendo empresas públicas, y ahora los ciudadanos tenemos que pagar muchísimo más por los mismos servicios que pagábamos antes (véase Repsol o Endesa).
    3) Las leyes que autofavorecen a los políticos, con multitud de pagas para ellos, ya son insoportables económicamente por los ciudadanos.
    4) las leyes que favorecen a las multinacionales perjudicando a los ciudadanos… tampoco las podemos aguantar más.
    En fín, hay que estudiar cada caso o país por separado, y en España no es problema de recursos, que quizá en menor medida tengan algo que ver. Pero en España, el problema que tenemos es la enorme corrupción política, que se traduce en un enorme malgasto y en leyes contra los ciudadanos. La enorme corrupción, es imposible de asumir haya los recursos que haya, porque los políticos lo funden todo.

    • Le recomiendo encarecidamente que dedique 50 minutos de su tiempo a ver el documental adjunto a esta entrada.
      Muchas veces las cosas no son como parecen. Hace algún tiempo que abandoné sus argumentos como causa única, aunque todavía me escuecen.

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