¿Cómo resuelve la tecnología 3D el crimen de JFK?

Para resolver esta pregunta, varios expertos han aportado su granito de arena con el uso de un arsenal de tecnología de última generación.Cámaras superlentas, radares, ‘software’ y escáneres 3D… y hasta novedosas pruebas de balística -con material que no posee ni el FBI- para dar solidez a una de las muchas versiones que se barajan sobre el asesinato del que fuera presidente de los EEUU. Diagnóstico: un solo tirador pudo ser el responsable del asesinato de Kennedy.

Un reportaje de la cadena americana PBS recoge estos testimonios y trata de dar una respuesta al crimen mediante la tecnología más puntera. En el reportaje ‘JFK: Cold Case’, emitido esta semana, la lectura final es que un solo tirador efectuó tres disparos -dos certeros- que alcanzaron al presidente Kennedy mientras circulaba en coche oficial en una visita a Dallas, hace precisamente 50 años.

‘JFK: Cold Case’ trata de alumbrar las partes más controvertidas delas dos comisiones que, en su momento y con las imitaciones de la tecnología de la época, tuvieron que resolver el caso: la Comisión Warren (1964) y el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos (1976).

Así, se da una respuesta a dudas como éstas: ¿Es posible que una misma bala hiriera a Kennedy y al gobernador Connally que sentaba delante suyo? ¿Cuántos tiradores participaron? ¿Cuántos fueron los disparos? ¿Qué pistas dan un análisis forense con tecnología moderna? Todo para resolver unos de los crímenes más dramáticos y escalofriantes, tal y como recoge el histórico vídeo grabado por el sastre Abraham Zapruder en el día y el lugar de los hechos.

Quizás, la parte más polémica de la Comisión Warren es la teoría de la bala única, es decir, que un mismo proyectil alcanzó a Kennedy y al gobernador de Texas, John Connally, que se sentaba delante del presidente. Así, una sola bala, entró por la espalda del presidente, salió por su cuello, entró en la espalda del gobernador, salió por su pecho, le alcanzó la muñeca izquierda -fractura de radio mediante- y acabó por depositarse en su muslo izquierdo.

Parece como si de una ‘bala mágica’ se tratara. Casi reproduce el esquema que desacreditó Kevin Costner en la película ‘JFK’ dirigida por Oliver Stone (1991). Pues bien, las pruebas realizadas con la tecnología más moderna prueban que la bala realizó un recorrido similar. El reportaje da voz a dos científicos forenses, Mike y Luke Haag (padre e hijo), que sostienen “con toda certeza” que una sola bala alcanzó al presidente y al gobernador.

Desde un campo de tiro, los dos expertos demuestran que la bala y el rifle usados en el crimen -un Carcano valorado en poco más de 10 dólares de la época- tienen unas propiedades tales que hacen que el proyectil sea especialmente estable en el vuelo y muy veloz. Según elradar Doppler que emplean -un aparato que no posee ni el FBI-, la bala alcanza una velocidad que duplica la velocidad del sonido. Eso la hace extremadamente mortífera y “muy capaz de alcanzar dos cuerpos”, según afirma Mike Haag.

Además, las pruebas de balísticas muestran como la bala del Carcano, en contacto con un gel que simula el tejido muscular, sufre una desviación al salir del cuerpo. Una cámara superlenta capta el momento en que el proyectil pierde la estabilidad y se posiciona lateralmente en el vuelo. Esta desviación encaja a la perfección con la herida de Connally, añade el reportaje.

La conclusión de los dos expertos es que la teoría de la bala única es completamente cierta. Los dos acudieron recientemente al plató de la CBS para transmitir esta misma valoración

También ha generado mucha controversia el número de disparos que se oyeron aquella tarde en la Dealey Plaza de Dallas. La Comisión Warren declaró que fueron tres balazos, aunque algunas fuentes y pruebas sustentan que fueron más.

Aquí, el análisis de última generación corre a cargo del profesor de Ingeniería Mecánica de la universidad New Mexico Tech, Michael Hargather. Mediante todo un arsenal fotográfico que “hace fotos de lo invisble”, dice, analizan las ondas de un disparo supersónico, como es el caso del Carcano.

La foto final del disparo dibuja dos ondas que acústicamente se manifiestan en forma de dos sonidos. “A los que hay que sumar las eventuales reverberaciones de la zona del crimen”, añade el experto. Con lo que, según Hargather, no es posible determinar el número de disparos que tuvieron lugar con motivo del asesinato.

¿Hubo otro tirador?

Tony Grissim, un experto en tecnología en 3D, en colaboración con Mike Haag, otro experto en balística, han elaborado un plano en tres dimensiones de la zona del crimen a través de el de un escáner de última generación . Esta vorágine de datos se vuelcan al ordenador y mediante un software en 3D se proyectan todos los ángulos de tiro.

El ‘software’ da por hecho que hay un ángulo de tiro directo a la cabeza del presidente desde el parque de Grassy Knoll situado a la derecha del coche presidencial. Sin embargo, esto no es suficiente para determinar si hubo un segundo tirador implicado. Para ello, es necesario analizar el cráneo del presidente.

¿Qué pistas da el cráneo del presidente?

La comisión Warren tampoco resultó ser muy convincente al sostener que el tercer tiro que reventó el cráneo del presidente entró por la parte posterior de la cabeza, más aún cuando el cuerpo se mueve hacia atrás al recibir el impacto. De nuevo, con tecnología de última generación, forenses de la Boston University School of Medicine prueban que así fue.

Mediante un ‘software’ en 3D, los médicos han reconstruido el cráneo del presidente como si de un puzzle se tratase. Según ellos, dadas las formas de las fracturas, el agujero de entrada de la bala es posterior. Asimismo, los médicos tuvieron acceso (sin cámaras) a los Archivos Nacionales en los que se conservan parte de las pruebas del primer análisis forense al que fue sometido el presidente, horas después del crimen.

Una prueba clave es un dibujo del cerebro del presidente. En él, solo se observan daños en la parte derecha del cerebro, lo que da a entender que el proyectil tuvo una trayectoria de atrás hacia delante. Se descarta, así, un disparo lateral que habría afectado a las dos partes del cerebro. Por lo tanto, estas pruebas rechazan la participación de otro tirador situado en Grassy Knoll.

Por último, en relación con el arqueo hacia atrás del presidente al recibir el tercer impacto en la cabeza, el experto en balística Larry Sturdivan defiende que es debido al tránsito de la bala en el cerebro que causó “una enorme estimulación que afectó a todos los músculos del cuerpo”. “Y como los músculos de la espalda son más fuertes que los abdominales”, añade, se dio este movimiento hacia atrás.

Parece que con tecnología puntera se resuelven muchas dudas del caso. Aún así, la tecnología todavía no puede resolver si hubo conspiraciones, intereses políticos o qué motivos empujaron a Lee Oswald a disparar el rifle desde la sexta planta de un almacén de libros escolares.

(Noticia publicada originalmente en el diario El Mundo el 01/12/2013. Original aquí).

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